jueves, 20 de abril de 2017

Hitos evolutivos, desarrollo del bebé de 3 a 6 meses y maniobras de consolación

Por aquí os dejo un nuevo post en forma de vídeo con los hitos evolutivos del desarrollo del bebé de 3 a 6 meses. En él encontraréis qué habilidades se despiertan en esta etapa clasificadas por áreas: motricidad gruesa, motricidad fina (manipulación, coordinación ojo-mano), sociabilidad y desarrollo del lenguaje.  Además, podréis ver a Samuel en plena acción con algunos ejemplos visuales de varios hitos. 

También encontraréis algunas maniobras de consolación para ayudar a regular la conducta del bebé en este período tan importante de su desarrollo. 

Muy pronto os traeré una recomendación de juguetes y cuentos para esta etapa de 3 a 6 meses, ¡atentos!

Espero que lo disfrutéis y, como siempre digo, que os sea útil.





jueves, 13 de abril de 2017

Ya andará, ya hablará


Todos, de una forma u otra, nos preocupamos por nuestros hijos: su alimentación, su salud, su desarrollo. Últimamente suelo escuchar demasiado estas dos expresiones que encabezan el texto (“ya andará, ya hablará”) y en mi trabajo las oigo todavía más a menudo. Nos encontramos en un momento en el que la crianza natural, el respeto por los ritmos del niño, el movimiento libre… invaden –y a veces incluso condicionan–  nuestra maternidad. En algunos casos, incluso, generan más dudas de las que resuelven respecto a la evolución de los peques.

Sé que estoy entrando en terreno peligroso pero, efectivamente, hay niños que no caminan nunca o que no hablan. Es la realidad, y no podemos cerrar los ojos a ella. Es duro, es triste, y por supuesto nadie quiere vivirlo.

Cuando nos referimos al desarrollo de nuestros hijos, debemos encontrar un punto medio entre la excesiva preocupación (y comparación) y la absoluta esperanza del “ya lo hará”. Del mismo modo que existen percentiles para orientarnos en pesos, tallas… existen tablas de desarrollo que no sirven únicamente para decorar consultas de pediatría o salas de espera de Escuelas Infantiles. ¡Ojo!, que tampoco son “biblias” sobre cuándo un niño debe/no debe hacer determinados hitos, y de no hacerlo convertirse en una dificultad real. Pero pueden servirnos para saber temporalizar qué habilidades van a ir aprendiendo y cómo potenciarlas.

En el texto sobre los signos de alarma hice hincapié en que la existencia de una pequeña dificultad no presuponía un retraso o trastorno como tal, pero es importante valorar qué nos está intentando decir respecto a la evolución de nuestros pequeños. El hecho de que un niño no camine con 18 meses no significa que no vaya a caminar nunca o que lo vaya a hacer en unos días/semanas. Un niño que a los 2 años no tiene un vocabulario lo bastante amplio como para empezar a unir dos palabras puede que hable con total normalidad cuando entre al colegio o que arrastre un retraso en el desarrollo del lenguaje que interfiera más tarde en su lectoescritura.

Cuando los niños tienen una dificultad en su desarrollo, nadie tiene la seguridad de que sea un simple hándicap en un área determinada que se solventará por sí solo en cuestión de meses o si, por el contrario, será la causa de otras dificultades asociadas, derivando en un retraso, o a lo peor en un trastorno.

Con todo esto, en ningún momento se trata de forzar el desarrollo de ninguna etapa ni acelerar el paso a las siguientes, sino de respetar sus ritmos teniendo en cuenta qué habilidades despertar, cómo potenciarlas y dónde establecer ciertos límites entre la preocupación y el descuido.

Son muchos los niños que llegan a los servicios de Atención Temprana con un simple retraso en algún área del desarrollo (o varias), pero también son muchos los colegios o pediatras que nos llaman alarmados por un peque que no ha llegado al servicio a tiempo y ahora las dificultades son más difíciles de apoyar. Cómo evolucionen dependerá tanto de ellos como de su entorno más cercano, las oportunidades de aprendizaje que se le den y el tipo de apoyo que se haga. Hoy en día existe una metodología más centrada en la familia que interviene directamente en el entorno del niño (su casa, su parque, sus abuelos…) y respeta al máximo sus rutinas, introduciendo pequeños cambios y herramientas para solventar las pequeñas dificultades que haya en el desarrollo, evitando que se afiancen.

Con esto solo pretendo reivindicar y desmitificar un poco la figura de la Atención Temprana como tal. El hecho de asistir o ser derivados a un centro de este tipo no presupone la existencia de una discapacidad (algo desgraciadamente muy extendido) o un trastorno. “A mi hijo no le pasa nada” es el lema que escuchamos diariamente, hagamos que ese “nada” sea realmente un pequeño obstáculo a saltar juntos como iguales. Y si ese obstáculo finalmente se convierte en una realidad diaria, que sepamos agradecer el hecho de haber estado atentos al desarrollo de nuestros hijos, porque la detección precoz es una labor de todos.

miércoles, 5 de abril de 2017

El desarrollo de la atención en los niños: recomendaciones de cuentos

Tras aparcar unas semanas las recomendaciones de cuentos y juguetes por edades, retomamos el blog con un acierto de cuentos ilustrados pensando no sólo en la adquisición de nuevo vocabulario, conceptos (colores, números, formas…), el inicio tal vez de la lectoescritura… sino también en la atención de los no tan pequeños de la casa.
La atención es uno de los pre-requisitos del lenguaje (junto con la memoria y la imitación) y apoyarla con la lectura de cuentos es algo muy importante y provechoso. Si además existe una dificultad en esta área, podemos encontrar fichas y cuadernos de trabajo exclusivos para favorecer su desarrollo. Sin embargo, mediante la lectura hacemos que sea algo lúdico y, de una forma no tan directiva, podemos hacer que los niños se sientan más motivados a la hora de trabajar.
Por eso, hoy os traigo dos ejemplos de cuentos ilustrados para trabajar el desarrollo de la ATENCIÓN sostenida y selectiva, entre otras áreas.

Cuando abrí por primera vez los “BUSCA Y ENCUENTRA” de Editorial Flamboyant supe que serían una excelente oportunidad no sólo para admirar, sino para descubrir en ellos sus tres credos: la misión de contribuir al desarrollo de los más pequeños, el mimo y belleza de sus ilustraciones e imágenes y los valores pedagógicos de trasfondo que poseen.

Por un lado, “BUSCA Y ENCUENTRA de todos los colores” nos da un paseo por el arco iris en sus siete páginas. En cada una, separada por una pestaña para que podamos acceder al que más nos apetezca, encontramos una decena de objetos, animales, frutas y elementos de la naturaleza, todos del mismo color. Además, en la parte inferior, aparece una leyenda con cantidades para que podamos buscar en cada página los elementos que se nombran.
En el “BUSCA Y ENCUENTRA formas, rayas, manchas y más” se mantiene la misma encuadernación del anterior libro y encontramos seis pestañas con diferentes dibujos (rayas, espirales, puntos…), siendo la última de un solo color, en la que encontraremos un reto memorístico para poner a prueba incluso a los no tan niños: en ella habrá que buscar un elemento que no aparece en las páginas anteriores, así que ¡muy atentos! En el resto de páginas, debemos buscar el elemento intruso que no presenta la misma forma que los demás. Sin duda, un ejercicio de atención muy útil para el desarrollo.
En ambos, el sencillo texto no sólo complementa a la ilustración sino que es quien guía, enseña y plantea para que podamos disfrutar la lectura y admirarla.
Respecto a la edad recomendada, sabéis bien que para mí nada tiene edad y que todo depende del objetivo o meta que nos planteemos. Si bien es cierto que son libros de cartón y en manos de los más pequeños pueden resultar babeados/mordidos, a partir de los 10-12 meses resultarán muy útiles para afianzar el inicio del señalado, la ampliación de vocabulario (en relación a animales, objetos de la naturaleza, alimentos…), posteriormente podemos apoyar el desarrollo de conceptos (colores, formas, números…) y, por supuesto, las habilidades de memoria y atención.

Aquí os dejo un par de enlaces por si estáis interesados en comprar estos preciosos libros:


         



¡Que lo lean (y vean) bonito!

Nos leemos J

lunes, 3 de abril de 2017

LA IMPORTANCIA DE LA LECTURA EN EL DESARROLLO DE LOS NIÑOS



Hay historias para cada edad, para cada momento crítico del desarrollo y para cada interés particular de quien la disfrute. Pero no hay edad para empezar a vivirlas, para navegar en ellas y perdernos en sus letras, sus ilustraciones, sus sonidos y sus texturas. Por eso hoy vamos a hablar sobre los cuentos, cuáles son los más aconsejables por edades y cómo sacarles el máximo partido en cada etapa del desarrollo de los más pequeños de la casa.

Si quieres seguir leyendo, puedes encontrar el resto del texto en el blog de Iwannatoy donde colaboro.  

¡Feliz semana!

miércoles, 15 de marzo de 2017

Los reflejos del bebé


Cuando nos convertimos en padres nuestra vida gira en torno a ese frágil e indefenso bebé que llega a nuestras vidas y nuestra principal preocupación es su salud física y psíquica. Muchas veces, incluso antes de que nazca, recurrimos a internet en busca de información sobre el desarrollo, signos de alarma…

Sin embargo, esta parte parece corresponder en cierta medida a los profesionales médicos, los pediatras de Atención Primaria, pues son quienes deben valorar adecuadamente el desarrollo psicomotor del peque desde el periodo neonatal para confirmar o descartar cualquier sospecha de diagnóstico. Además, los reflejos se suelen examinar justo después del nacimiento cuando se realiza el Test de Apgar al bebé (donde se evalúa además el esfuerzo respiratorio, el tono muscular, color de la piel y frecuencia cardiaca, con un valor de 2 puntos cada uno y medidos al minuto de vida, a los tres y a los cinco). La ausencia de reflejos en esta prueba puede ser una señal de que algo no va bien.

Más allá de esta valoración, como padres, podemos conocer mucho más acerca de nuestros bebés si sabemos en qué fijarnos, cómo hacerlo y cuándo. Para ello están los REFLEJOS PRIMITIVOS, que preceden a los movimientos voluntarios y al desarrollo de las reacciones de equilibrio. Estos reflejos, deben desaparecer para que la actividad voluntaria se desarrolle.


Existen reflejos primarios y secundarios, y cada uno aparece/desaparece en una determinada etapa del desarrollo. Si quieres saber qué son, cómo evaluarlos en tu pequeño y a qué edad corresponde cada uno, aquí te dejo un vídeo totalmente práctico para que aprendas a reconocerlos.   



viernes, 10 de marzo de 2017

La edad de los juguetes

     No, hoy no vamos a hablar de cuántos años tienen los juguetes, pero sí de cuántos pueden durarnos, del uso que podemos darles y en qué tenemos que fijarnos para utilizarnos a una edad determinada con los peques. Todos conocemos la edad recomendada por el fabricante a la hora de seleccionar un juguete que se adapte a nuestros niños, pero también debemos tener en cuenta la edad de desarrollo de los mismos, sus habilidades, su nivel de juego funcional, de imaginación y, cómo no, sus intereses.

     Por la red se pueden encontrar numerosas clasificaciones de juguetes según la edad cronológica de los niños, teniendo todas ellas aspectos en común. Pero si lo que quieres ver es un listado específico de juguetes recomendados por edades lo mejor es que visites la GUÍA AIJU, elaborada por auténticos profesionales.

      Al margen de esto, personalmente no creo que haya una edad LÍMITE (ni por arriba ni por abajo) para poder jugar con un juguete. Puede que el niño no desarrolle la actividad con el fin para la que se hizo, pero ahí es donde entramos nosotros para ampliar su funcionalidad, despertar en los niños capacidades nuevas y dotarlos de herramientas simbólicas de cara a la elaboración de juegos cada vez más elaborados y complejos. Y de esto SÍ vamos a hablar hoy.




     En la etapa de 0 a 6 meses, los bebés necesitan juguetes que les ayuden a descubrir su propio cuerpo, distinguir texturas, formas y colores. Para ello, tenemos sonajeros, móviles de cuna, mordedores, mantas de actividades, etc. Pero una vez alcanzada esa edad… ¿me deshago de esos juguetes? Un gimnasio puede ayudarle a mantenerse sentado más allá de los 6 meses mientras intenta agarrar los muñecos que cuelgan, unos meses después podemos quitarlos y usar la estructura cubriéndola de sábanas o toallas para hacer un tipi casero o tapar los laterales con cojines para hacer túneles en nuestra carretera. Incluso un sonajero hará las veces de maraca en mi orquesta aunque tenga 2 años.

     Entre los 7 y 12 meses, se convierten en verdaderos exploradores. En esta etapa encontramos pelotas, muñecos de peluche, juguetes con sonidos y luces, tentetiesos, sus primeros coches y andadores (¡ojo! ¡taca tacas no! Uso desaconsejado totalmente). Un andador bien equipado con una mochila o bolso nos hará las veces de carro de la compra o silla de paseo para nuestra muñeca favorita, y ¡cuántas luchas no habré visto entre tentetiesos para ver cuál aguanta más sin caer! Para esto… ¡no hay edad!

     De los 13 a los 18 meses, los niños ya caminan, reconocen y nombran objetos y personas, comienzan a hacer torres (encajar y apilar), suben en correpasillos y quizá observemos un inicio del juego funcional con algún coche (haciendo que lo pasean, echan gasolina, suben a un muñeco…). Para esto mismo nos pueden servir sus primeros coches, no hace falta que sean último modelo. Incluso podemos rescatar sonajeros o mordedores que tuviesen forma de animal, por ejemplo, para pasearlos en ellos. El correpasillos, bien montado, puede ser una cama fantástica o hacer de camilla en las urgencias más complicadas. Y qué decir de los mil y un usos de las anillas, que bien usadas desde su primer mes de vida le ayudarán en la manipulación, la coordinación ojo-mano y mucho más adelante para discriminar colores teniendo que ensartarlas en el orden que propongamos.

A partir de los 24-30 meses de edad, el juego se vuelve mucho más elaborado y son ellos quienes dotarán de nueva funcionalidad a sus juguetes: los cubos serán vasos, los lápices cucharas, los mandos móviles y las muñecas tendrán vida; veremos cómo un caballo habla con un coche para ir juntos por ahí y los dibujos tendrán nombre propio: “toma mamá, te he dibujado un perro”.


Se trata de buscar alternativas que alarguen la vida útil del juguete y despierten su imaginación, aunque para ello primero habrá que quitar un poco el polvo a la nuestra. ¿Qué otras cosas se os ocurren para aprovechar los juguetes? 


lunes, 6 de marzo de 2017

¿Cómo hablamos a los bebés?

Como apasionada que soy del desarrollo de la comunicación hoy os traigo un post sobre esos primeros encuentros del bebé con el lenguaje, el cara a cara tras el parto con las primeras palabras, el intercambio que se observa entre el bebé y sus padres durante las actividades de cuidado diario y que aseguran la supervivencia de ese peque en una primera etapa que, además, permitirá el despliegue de todo su potencial cognitivo y lingüístico.  

 



            Pero, ¿cómo es esta comunicación preverbal?, ¿cómo ayudamos a desarrollarla?


LA CONDUCTA COMUNICATIVA DE LOS PAPÁS Y MAMÁS CON EL BEBÉ


El lenguaje que los adultos dirigimos a los bebés (llamada habla maternal ó baby talk) es sistemáticamente diferente del que empleamos en una conversación con otro adulto. Este tipo de “habla” se caracteriza por:

·         Emisiones muy cortas y frases sencillas
·         Vocabulario limitado resaltando las palabras más importantes para la situación
·         Repeticiones de palabras y expresiones
·         Las palabras “se estiran”, se enfatizan prolongándolas más de lo habitual. No se cortan como quien enseña a separar en sílabas sino que hay un trasfondo acústico, casi musical
·         Los temas se limitan al aquí y ahora
·         Elevado empleo de expresiones faciales, verbales y gestos
·         Preguntas y saludos muy comunes y frecuentes
·         Las conductas del niño se “significan” y son los adultos quienes dicen lo que el bebe podría decir si pudiera hablar
·         Se evidencian “turnos” en las interacciones dando tiempo a que emitan una respuesta (motora, vocal, visual…)
·         Se modifica el tono de la voz y se vuelve más agudo que en el habla habitual

Pero lo realmente importante de esta forma que tenemos de dirigirnos a los bebés es que cumple tres funciones básicas para el desarrollo de la comunicación en CUALQUIER ETAPA en la que se encuentre el niño:
1)        Obtiene y mantiene su atención
2)        Facilita el establecimiento del vínculo emocional
3)        Permite que se establezca la comunicación a la menor oportunidad

Además de modificar el habla, los adultos además utilizamos la mirada. Mantenemos el contacto ocular mucho más tiempo de lo que se mantiene en las conversaciones con los adultos, duran hasta el 70% más. También, solemos controlar hacia dónde mira el niño para elegir el “tema de conversación” (siguiendo sus intereses). El observar qué miran los niños favorece que estos vayan estableciendo momentos de atención conjunta.

Además, acompañamos el lenguaje con una variedad notable de expresiones faciales. Frecuentemente hacemos uso de la sorpresa para iniciar, invitar o señalar que se está preparado para interactuar. Abrimos los ojos y la boca, las cejas se levantan, la cabeza se ladea y decimos algo como “oooooooh”, “aaaaaaaaaaah”.
Todas este repertorio de expresiones faciales que ponemos en marcha con los bebes se acompañan de cambios en el tono del habla y una disminución del volumen. Así también, los acompañamos de movimientos de la cabeza empleándolos para captar su atención, conectar y mantenerlos en la interacción.
Por último, hacemos uso de la proximidad como herramienta de comunicación más poderosa, traspasando límites de intimidad y confianza con los que queremos establecer y transmitir al bebé un vínculo afectivo único, utilizando su espacio interpersonal e invadiéndolo frecuentemente.

Y tú, ¿identificas tu conducta comunicativa con tu bebé en alguna de estas líneas?, ¿te has reconocido al leer cómo cambia nuestro lenguaje al dirigirnos a los más peques? Si no es así, puedes usarlo como tips para captar la atención de tu bebé y meterte de lleno en esta etapa en la que los niños nos dicen mucho antes de aprender a hablar.