Es fundamental que los pediatras
y educadores de Escuelas Infantiles estén atentos también a todas estas señales
que en casa pueden pasar más desapercibidas (bien porque no hemos puesto el
foco en ese aspecto, no tenemos peques alrededor con los que “comparar” o
porque confiamos en que sea algo madurativo que se resuelva en unos meses).
Para ello, hay tablas de desarrollo, artículos, libros… que nos marcan unas
edades aproximadas de consecución de hitos y por las que nos guiamos como
padres.
Hoy vamos a desglosar,
trimestralmente, aquellas señales que nos puedan indicar que algo en el
desarrollo de nuestros pequeños necesita un empujón:
De 1 a 3 meses:
- Dificultad de seguimiento visual (primero
horizontal, después vertical y por último en círculos)
- Ausencia de sonrisa social
- No se “acopla” al abrazo cuando se le sostiene
- Pulgar incluido dentro de la mano (a partir del
2º mes, aproximadamente, puede ser síntoma de daño neurológico)
- Ausencia de sostén cefálico
- No sujeta objetos en su mano (prensión
voluntaria)
De 3 a 6
meses:
- Ausencia de gorjeos y balbuceos
- No localiza sonidos que están fuera de su campo
visual girando la cabeza
- Hipertonía/hipotonía axial (sostenidos por las
axilas, su cabeza se hunde en los hombros)
- Dificultad para permanecer sentado sin apoyos
- Se atraganta constantemente al comer
- No muestra interés por su imagen en el espejo
- Pobre empatía en interacción con el adulto
De 6 a 9
meses:
- Ausencia de la pinza (primero la inferior
–pulgar y lateral del índice flexionado- y luego la superior –pulgar e índice-)
- No realiza cambios posturales (de boca abajo a
boca arriba y viceversa)
- No se mantiene sentado sin apoyos
- Dificultad en la coordinación ojo-mano
- Ausencia de permanencia de objeto (busca un
objeto que cae fuera de su campo visual)
- Pobre interés por la interacción con otras
personas
De 9 a 12
meses:
- No muestra interés por objetos y personas
- Dificultad en la comprensión de palabras
sencillas (papá, mamá…)
- Ausencia de bipedestación con apoyo (agarrado a
un mueble, por ejemplo)
- Manipulación torpe (no juega a meter/sacar,
ensartar anillas…)
- No participa en juegos de interacción (palmitas,
lobitos…)
De 12 a 15
meses:
- No imita acciones (decir adiós, tirar besitos…)
y sonidos (de animales, primeras palabras…)
- Intereses restringidos y poco flexibles (siempre
elige los mismos juguetes, dibujos, cuentos…)
- Realiza juegos poco elaborados y repetitivos (a
veces no da el uso que corresponde a los objetos)
- No señala para pedir/mostrar algo que es de su
interés
- Evita mantener el contacto visual o mirar a los
ojos en la interacción
De 15 a 18 meses:
- No imita palabras, sonidos y gestos tras verlos
en otro
- No nombra ni señala objetos que se nombran
- Ausencia de marcha autónoma
- Dificultad para subir escalones gateando
- No realiza juegos funcionales sencillos (hacer
una torre con cubos, etc.)
- No emite ninguna palabra con sentido referencial
- Ausencia de respuesta al nombre
De 18 a 24 meses:
- Dificultad para comprender órdenes sencillas
(ven aquí, dame la pelota…)
- No identifica objetos o dibujos en cuentos
cuando se le pide
- Escaso interés por la interacción con otros
niños
- No realiza juegos funcionales (hacer como que
come, se peina…)
- No sube escaleras de forma autónoma
- Persistencia en juegos poco habituales: alinear
objetos, mostrar interés por partes específicas de objetos (por ejemplo las
ruedas de los coches)
De 24 a 36 meses:
- Dificultad para prestar atención en cuentos o
canciones
- No combina 2 ó más elementos para formar frases
- No señala partes del cuerpo en sí mismo y en
otro
- Dificultad para garabatear
- Corre de forma descoordinada
- Repetir palabras/frases una y otra vez
(ecolalia)
- No realiza preguntas ni relata situaciones que
ha vivido
- Ausencia de juegos de simulación (hacer como que
un muñeco vive, regañarle, etc.)
- Dificultad en la articulación del lenguaje
Además, existen una serie de “pasos evolutivos” que son una variación
del desarrollo, sin carácter patológico y cuyo conocimiento restará alarma a
muchos papás preocupados. Algunos de estos son:
- El desplazamiento sentado o el gateo apoyando
una rodilla y el pie contralateral,
-
La marcha sin pasar por la etapa de gateo,
-
La marcha de puntillas las primeras/semanas tras
el inicio de la marcha,
-
El tartamudeo fisiológico alrededor de los 24
meses,
-
Ciertas dislalias fisiológicas (como la del
fonema “r”) hasta los 4-5 años
Es importante valorar uno a uno los signos de alarma que observemos en
nuestros niños, puesto que de forma aislada no suponen una dificultad en el desarrollo,
pudiendo ser señal de un simple retraso en algún área. Sin embargo, si
observamos que existe más de un área afectada debemos considerar la derivación
a un servicio especializado de Atención Temprana para realizar una valoración
completa.
Es preferible atender y apoyar un simple RETRASO madurativo hoy para
evitar tener que enfrentarnos a un TRASTORNO en el desarrollo mañana.