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sábado, 24 de junio de 2017

Toallitas y crema de pañal Calenduflor Baby, de MAMA NATURA


Generalmente suelo usar el título de “recomendaciones” para juguetes y cuentos, pero desde que pertenezco a la red de MADRESFERA también pasaré a recomendaros (o no) algunos productos para nuestros peques. Hoy es el turno de las toallitas y la crema para la zona del pañal de la marca Calenduflor Baby, de MAMA NATURA (Laboratorios DHU Ibérica).


Por una parte, las toallitas vienen en paquetes de 72 unidades y se presentan como “fabricadas a base de extracto de caléndula”. Empezaré hablando de su composición, pues he de decir que me llevé una sorpresa al ver que entre sus componentes se encontraba no uno, sino varios ingredientes considerados “peligrosos”, entre ellos el famoso phenoxiethanol, polysorbate-20 (ya que se obtiene por el uso de óxido de etileno que puede contaminar el producto final con el carcinógeno óxido de etileno y el 1,4-dioxano), alcohol y ftalatos (enunciados en forma de perfume). Por tanto, mi puntuación es la de un 2 sobre 5 en este aspecto.

En cuanto a la textura y el olor, ambas las puntúo con un 5, puedo decir que me encantan. Son bastante húmedas y tupidas pero secan rápido dejando la piel del bebé MUY suave. Este aspecto me ha sorprendido gratamente y ha hecho que vayan directas al bolso del carro, para emergencias (boca, manos, etc.).

En líneas generales, puntúo con un 3 su calidad, pues aunque esperaba una composición mucho más natural hoy en día es difícil encontrar marcas sin algún “pero” y el resultado final es bastante bueno: limpieza y suavidad con un agradable olor a caléndula.

Por otro lado, la crema (en tubo de 50 gr.) también tiene como ingrediente activo la caléndula y respecto a su composición únicamente puedo hablar de que vuelve a estar presente el alcohol y que, además, contiene parafina líquida (vaselina), lo que provoca que la piel respire peor tras su aplicación. Puntúo con un 4 sobre 5.

Su textura es simplemente perfecta (¡un 5!). Si hay algo que me gusta poco de las cremas de pañal es la gruesa capa que queda tras aplicarlas (incluso aplicando muy poca cantidad). En este caso se trata de una crema suave, nada pastosa y que se extiende y absorbe de forma fácil. Sin embargo, su olor no me representa fielmente la caléndula (al contrario que con las toallitas) y me llega a resultar algo pesado teniendo que ir a lavarme justo después de aplicarla. Lo puntúo con un 1.

En cuanto a su calidad general, no puedo ser demasiado objetiva ya que por el momento, en los casi 9 meses de vida de Samuel, no hemos tenido una sola rojez o irritación en la zona del pañal. Igual ahora que empieza el calor y los dientes van despuntando voy dándole más uso. Teniendo en cuenta todos los aspectos anteriores, la puntúo con un 4.

    

miércoles, 22 de febrero de 2017

Claves para una retirada del pañal con éxito

Se acerca el buen tiempo y muchas familias empezáis a pensar en la retirada del pañal, así que hoy os traigo algunas ideas para que llevarlo a cabo no sea tan traumático para grandes y pequeños, ¡espero que os sea útil!

El control de esfínteres diurno es mucho más fácil cuando se empieza a preparar con antelación. Al final, se convertirá en un hábito diario y los peques pasan de desconocerlo por completo a pasar medio día sentados en el baño esperando el milagro, con público incluido. Por esto es importante que unas semanas antes de decidirnos a retirar el pañal, habituemos al peque a sentarse al menos 3 veces al día y siempre a las mismas horas (para favorecer la anticipación y la comprensión), por ejemplo: al cambiarle el pañal recién levantado, antes de la siesta y a la hora del baño. Podemos empezar a hacerlo como un juego: “te siento aquí mientras preparo la ropa/bañera…” para evitar presiones innecesarias sobre algo que aún desconocen.

Otra herramienta útil es conocer sus “hábitos”. Podemos elaborar una tabla o registro en el que, durante 2 semanas (antes de retirar el pañal) comprobemos cada hora el pañal y anotemos si está mojado o no. De esta forma tendremos un horario aproximado para que, cuando retiremos el pañal, busquemos horas en las que sentarlo más frecuentemente. Es importante que en el registro se impliquen todas las personas que pasan tiempo con él (escuela infantil incluida) para que sea efectivo. Además, podéis jugar con la cantidad de líquido que le ofrecéis si, por ejemplo, por la tarde pasa más tiempo en casa o con vosotros.

Algunas claves que os pueden venir bien en esta etapa son:

- tener paciencia (en cantidades industriales)
- empapadores (si vuestros sofás tienen fundas, introducidlos debajo, pues cuando están más despistados es cuando más fugas hay, por ejemplo viendo la televisión),

              
         despejar la casa de alfombras,
            - adaptador para el baño (personalmente lo prefiero al orinal, ya que hay niños a los que el cambio luego de orinal a váter les cuesta; además, el pipí se hace en el baño, hay que darle sentido y contextualizarlo, y así nos evitamos la tentación de “lo siento en el salón mientras ve los dibujos”), 
              - elevador para los pies (muy importante para dar esa seguridad que tiene el orinal al dejar que se apoyen, algunos tienen hasta asas como el que os pongo al final y siempre es útil para que se laven las manos, etc.),

            


       canciones o cuentos relacionados con el pipí (además de usarlos para anticipar e ir introduciendo el tema, si son cortos nos pueden servir para verlos mientras está sentado y nos ayudan a “temporalizar”, ya que hay peques que les cuesta estar sentados y otros que se quedarían horas (si hay una Tablet de por medio, por ejemplo), perdiendo así el sentido de lo que estamos haciendo. Aquí os pongo algunos:

            
       


    - Me parece importante también hablar de algunos "falsos mitos" o errores a evitar, aquí tenemos:

ERROR 1: “Vamos en coche… se lo pongo solo un ratito”. Si el peque apenas es consciente aún de cuándo debe anticiparse al pipí, mucho menos lo hará si hay veces que “no pasa nada” porque ni me he mojado ni mamá/papá me ha dicho nada (llevo pañal) y otras veces les veo correr fregona en mano, gritando por el pasillo y duchándome a deshoras. Es preferible preparar todo bien con empapadores, MUCHAS ropas de cambio, toallitas, etc. Una vez empecéis, siempre hacia delante.

ERROR 2: “Si no habla… ¿cómo le voy a quitar el pañal?”. Los peques con dificultades en el desarrollo del lenguaje también pueden estar preparados para dejar el pañal. Habría que valorar la intención comunicativa y el nivel de comprensión en lugar de la cantidad de palabras que digan. Existen otras formas de pedir (con un gesto que se asocie al pipí o una imagen que nos pueda entregar cada vez que quiera ir al baño).

ERROR 3: “Voy a probar esta tarde”. Muy similar al ERROR 1, no podemos crear esta confusión en los peques. Pensad que llevan TODA SU VIDA haciendo algo sin consciencia, de manera involuntaria, y ahora les pedimos que se den cuenta antes de hacerlo, que lo pidan, que se bajen la ropa a tiempo, que no se mojen… No se aprende a conducir en un día, menos con una tarde a la semana. Es necesaria cierta anticipación y planificación.

ERROR 4: “¡Se lo quito como que me llamo Lourditas!” A veces es frustrante ver cómo mamás, papás y educadores se empeñan en que ha llegado el momento del niño, cuando puede no ser así. Existen muchos componentes y pasos intermedios para que un peque controle los esfínteres sin dificultad: conciencia de hacer pis, herramientas para pedirlo, seguridad, cierto desarrollo madurativo, autonomía y autodeterminación, etc. Si en un par de semanas veis que no está preparado, hacer un parón. Quizá un mes o una semana después sea él quien os lo pida, o vosotros quienes veáis que puede ser un buen momento para probar de nuevo. No lo sintáis como una rendición, sino como una práctica para afianzar la habilidad.

ERROR 5: “Ya no se moja, voy a probar por la noche”. La retirada del pañal por la noche es posterior, y es importante que el niño ya tenga una buena conciencia de “pipí” y lo pida para iniciarla. La culpa de esto la tiene la siesta. Hay peques que aguantan ese período de 1h 30 min ó 2h sin una sola fuga, pero es importante saber que en ese breve espacio de tiempo suele ser un sueño más profundo y durante la noche hay más microdespertares en el que quizá no acierte a pedirte pipí.

ERROR 6: “Tengo vacaciones en agosto, se lo quito en 15 días”. Hay mamis a las que les gusta el riesgo y prefieren esperar al “momento” adecuado para ellas, pero sin saber cómo va a reaccionar el peque. Es difícil adivinar si “está preparado/no está preparado” hasta que no nos metemos de lleno. Es importante no buscar nuestro momento ni esperar hasta el último día antes de la entrada al cole. Es preferible que el aprendizaje esté bien afianzado una vez llegada la fecha para evitar el mayor número de escapes posibles.  


Como veis, no todo vale. Es una etapa que tenemos que pasar antes o después, así que no os enfrentéis solos a ello (implicar a los abuelos, la escuela infantil…). Es importante que reméis todos en la misma dirección para que el peque no tenga dudas y lo aprenda sin mayor dificultad, aunque cada niño es un mundo y aquí estoy yo para echar una mano cuando se necesite. 

domingo, 19 de febrero de 2017

Cómo aprenden los bebés

Es la hora, acabamos de convertirnos en padres tras esa larga espera (en ocasiones no tanto como queríamos) y nos adentramos en un período de ajuste fisiológico (ritmos de sueño, alimentación...) y adaptación entre el bebé y el adulto, su entorno, etc. 

Desde mucho antes del parto, las capacidades sensoriales del niño/a comienzan a funcionar y debemos aprovecharlas al máximo en las primeras horas de vida. Sus receptores se encuentran en alerta y pasarán algunas semanas aún hasta que vuelva a estar en ese estado.

A partir de ese momento, el bebé desplegará una serie de conductas reflejas en respuesta a estímulos, siendo aún éstas involuntarias. Algunas de esas señales son el llanto (para expresar emociones y, en definitiva, comunicarse), las miradas (como movimientos breves, no dirigidos voluntariamente hacia el estímulo) y movimientos corporales (globales, en masa y descoordinados). 

Y es aquí donde empieza nuestro papel como adultos, como padres, como educadores... Somos nosotros quienes debemos aprender a identificar y responder a sus señales, dotarlas de significado y ayudarle en estos primeros años de vida a afianzar sus primeros aprendizajes y sentar la base de nuestro futuro en ellos. 

Acompáñame, quédate y descubre cómo aprenden los adultos, desde que son bebés.